segunda-feira, março 09, 2009

MPT lança programa nacional de combate às irregularidades trabalhistas no setor sucroalcooleiro

O Ministério Público do Trabalho (MPT) desenvolveu o “Programa Nacional de Combate às Irregularidades Trabalhistas no Setor Sucroalcooleiro” com vistas a impedir a continuidade do alheamento dos trabalhadores em relação aos postulados do trabalho decente no meio rural. O Brasil tem sido foco de interesses dos maiores investidores mundiais, restando para as instituições brasileiras, como o MPT, garantirem que o País esteja preparado para tratar a questão conforme os seus próprios interesses. As operações do programa ocorreram no período de 02 a 06 de março, simultaneamente, nos Estados de Pernambuco e do Rio Grande do Norte. Foram inspecionadas 15 usinas no total, sendo dez em Pernambuco e cinco no Rio Grande do Norte.

A exemplo do ocorrido nas operações realizadas pela força-tarefa do MPT no Estado de Alagoas, que tiveram curso em 2008, as mais graves irregularidades encontradas foram: não fornecimento e substituição de equipamentos de proteção individual (EPIs); ausência de treinamento dos trabalhadores quanto à correta utilização dos EPIs; inexistência de banheiros fixos ou móveis e de abrigos contra intempéries nas frentes de trabalho (corte de cana); instrumentos de trabalho (podões e limas) sem bainha protetora; não-fornecimento de água potável e de refeições, bem como de marmitas térmicas aos trabalhadores do campo; excesso de jornada devido ao fato de o pagamento ser por produção (5 a 10 toneladas por dia por trabalhador).

A força-tarefa do MPT ainda constatou o controle inadequado de jornada e produtividade; não-concessão de pausas e períodos para repouso e refeição; transporte dos trabalhadores em ônibus em péssimo estado de conservação e sem autorização das autoridades de trânsito competentes; ausência de material de primeiros socorros nas frentes de trabalho; não-realização de exames médicos admissionais, periódicos e demissionais; inexistência dos programas ocupacionais; alojamentos com condições precárias de saúde e segurança; ausência dos depósitos do FGTS; atraso de pagamento dos salários, férias e 13º; não-pagamento das verbas rescisórias, entre outras.

Foram realizadas audiências com os representantes legais das usinas para que prestassem esclarecimentos e documentação, que será analisada para a propositura de termos de ajuste de conduta (TACs) ou ações civis públicas (ACPs) visando ao restabelecimento da dignidade de cerca de 21 mil trabalhadores. Poderá ser cobrado, inclusive, dano moral coletivo de cada usina infratora.

quinta-feira, março 05, 2009

o coletivo paga o pato

Segundo pesquisa divulgada pelo IPEA o empresariado brasileiro demite por causa da preocupação, e não pela crise.

Se a alegação para a demissão é a de que as vendas estão caindo, e conseqüentemente, a produção também despenca, a única saída que resta é o corte de funcionários, a redução dos salários em função da redução da jornada, e a suspensão de acordos e convenções de trabalho, que levam infelizmente a uma flexibilização das leis trabalhistas, conquistadas durante uma longa trajetória de lutas dos trabalhadores!
Do ponto de vista individualista, os agentes econômicos agem em função de uma cautela latente. Impressionante como se opera a lógica do mercado!

"Por um lado, os empresários arquivam projetos de investimento, reduzem custos e diminuem a produção e, pelo outro, os trabalhadores, com o temor do desemprego, reduzem o consumo para aumentar sua economia".

O curioso é que os preços não caem! Os preços poderiam cair, as vendas subirem e o mercado reaquecer. Sob o ponto de vista do poder que impera e dita as normas pelas quais o restante da população mundial deve aceitar (e sem contestações) é flexibilizando os direitos da classe trabalhadora que se chega a reposição dos lucros. Uma boa oportunidade do empresariado, sob a justificativa de "crise mundial", para subtrair os direitos dos trabalhadores.
Numa atitude totalmente individualista milhares de pais e mães de família pagam o preço;

"Segundo o estudo, esse fenômeno deixou em terreno muito negativo tanto o crescimento econômico como o nível de emprego no primeiro trimestre do ano. O Brasil perdeu apenas em dezembro e janeiro cerca de 755 mil empregos formais".

quarta-feira, março 04, 2009

Migración y Mecanización en los campos de caña para biocombustibles de Brasil

Migración y Mecanización en los campos de caña para biocombustibles de Brasil

Gretchen Gordon | 3 de marzo de 2009

En la rica región de caña de azúcar de Sao Paulo se encuentra el apacible pueblo de Guariba. Afuera de la iglesia católica de la plaza principal de Guariba, el equivalente a un automovilista estaciona su caballo y carreta entre un Chevy y un Fiat. Un vendedor ambulante empuja un tallo de caña de azúcar a través de una prensa que extrae su dulce jugo para un cliente sediento, al mismo tiempo que jóvenes brasileños toman un receso entre juegos de video y sesiones de chat frente a un café Internet. Ubicada en el centro del auge del etanol que está transformando la centenaria industria de la caña de azúcar de Brasil en productora global y de alta tecnología de los biocombustibles, Guariba es el choque de lo antiguo con lo nuevo .


Casi 10% de la población de Guariba labora como cortador de caña. La mayoría han emigrado desde el noreste de Brasil en donde la tierra y el empleo son escasos. Aún cuando los brasileños continúan arribando a la región en busca de una mejor forma de vida, la industria globalizada puede hacer esos sueños todavía más inciertos.

Desde los 1970s, Brasil ha desarrollado una vibrante industria del etanol que ha desplazado la mitad del mercado doméstico de la gasolina derivada del petróleo. En los últimos cinco años, Brasil ha emergido como el mayor exportador global de etanol. La nación no sólo ha expandido la producción y las exportaciones, también creó un lucrativo nicho del suministro de tecnología del etanol y de la inversión dirigida a naciones centroamericanas y del Caribe, con la esperanza de capitalizar el creciente mercado de los biocombustibles.

Un día de trabajo difícil

En una tarde de domingo, João Dias Peixoto de treinta años, está descansando en una banca de una de las plazas de Guariba. Originario de Minas Gerais, Dias Peixoto emigró a Guariba para cortar caña en una plantación cercana. Él considera al auge del etanol un desarrollo positivo para la nación. "Si hay mercado en el extranjero, es bueno," dice.

Cuando se le pregunta como es el trabajo, sin embargo, Dias Peixoto es menos entusiasta. Él hace pausa por un momento. "Es complicado," dice finalmente y admite que no le alcanza para cubrir sus gastos y que la industria es "un tipo de esclavismo."

La alusión al esclavismo no es una mera hipérbola. Inspecciones en el sector agrícola llevadas a cabo por el Ministerio del Trabajo brasileño durante el año pasado, revelaron que más de 4,500 trabajadores eran mantenidos en condiciones de peonaje y más de la mitad de ellos laboraban en plantaciones de caña. Aún en donde los cortadores de caña de azúcar ganan el salario mínimo, su pago total está basado en el volumen cortado de caña. Debido a que es casi imposible que los trabajadores estimen el volumen que han cortado, es común la expoliación de su salario. Además, la labor físicamente extenuante de cortar caña, con frecuencia lleva a lesiones debilitantes de la espina dorsal; mientras que la práctica de quemar los cañaverales para facilitar el corte manual puede causar enfermedades respiratorias severas. Al tiempo que la competencia en la industria se incrementa, los trabajadores compiten por cortar a mayor velocidad con el fin de asegurar un lugar en la próxima cosecha, llevando a algunos a trabajar hasta el colapso e incluso hasta la muerte.

La extenuante naturaleza del corte manual de caña es uno de los pocos asuntos en los que la mayoría de los brasileños pueden estar de acuerdo. Y éste es un asunto que está recibiendo creciente escrutinio de importadores de etanol, especialmente en Europa. Qué hacer acerca de ello es, sin embargo, menos claro.

Con la creciente inversión y competencia en la industria del etanol y el cada vez mayor escrutinio internacional de las condiciones laborales, así como de los impactos ambientales provocados por las quemas de cañaverales, la industria brasileña del etanol se está mecanizando rápidamente. La mayoría de los trabajadores de la caña perciben a la mecanización como una amenaza, incluso mayor a los riesgos de su propio trabajo.

De acuerdo con el Sindicato de Trabajadores Rurales de Guariba, cada cosechadora mecánica reemplaza a más de 100 trabajadores. La Asociación de Industriales de la Caña de Azúcar de Brasil, predice que el 80 por ciento de los 500,000 puestos de trabajo del sector desaparecerán en los próximos tres años debido a la mecanización. En ausencia de otras fuentes de trabajo que absorban esta fuerza laboral primordialmente migrante, el resultado podría ser la descomposición y la agitación social.

Una población invisible

La hermana Ines Facioli coordina Pastoral do Migrante, una organización católica que atiende a los cortadores de caña migrantes de la región. De acuerdo con la hermana Ines, aproximadamente el 70 por ciento de los 350,000 cortadores de caña del estado de Sao Paulo son trabajadores migrantes. Sin embargo, ni los ingenios azucareros ni el gobierno saben quiénes son estos trabajadores migrantes, en dónde viven o cómo están subsistiendo. Ante la transformación que ha experimentado la industria, de ingenios azucareros familiares a ingenios cuya tenencia está en manos de grupos de inversión o compañías multinacionales, los cortadores de caña—que solían hospedarse en barracas propiedad de los ingenios—son ahora dejados a su suerte para encontrar alojamiento en pueblos y ciudades cercanos. Muchos migrantes viven con otros cortadores de caña en chozas informales en los pueblos o en las crecientes favelas de las periferias urbanas.

La razón principal por la cual los migrantes dejan sus comunidades es la falta de oportunidades económicas, especialmente en el noreste empobrecido. "Ellos no tienen tierra, y trabajar la tierra en sí mismo no provee lo suficiente para vivir." explica la hermana Ines. "Ellos vienen aquí con el objetivo de comprar un poco de tierra, construir una casa."

En la estación de camiones en Timbiras, en la región de Maranhão, cada día parten 13 camiones a Sao Paulo. En 2007 aproximadamente 70,000 residentes emigraron. Pero para muchos el sueño que motiva a los jóvenes Maranhenses para dejar sus pueblos nunca se realiza.

"La gente va a emigrar a donde hay trabajo ... en busca de algo mejor," dice la hermana Ines. "Pero aquí es peor. La vivienda de los Maranhenses aquí es peor de lo que tenían allá. Más importante aún, allá ellos tenían una estructura social."

Una promesa ilusoria

En la esquina de la plaza de Guariba, los autos avanzan hacia la estación de gasolina verde y blanco de Nivaldo Mazz, para llenar sus tanques con etanol a 1.25 reales brasileños por litro. "El precio del etanol se ha incrementado," dice Dias Peixoto al tiempo que observa. "Pero no es un precio alto para alguien que trabaja en la caña—el trabajador no ve nada de éste."

El costo del etanol brasileño no se mide sólo en reales. "Alguien que corta caña por diez años está acabado," dice la hermana Ines. "Los ves con los brazos hinchados, deformados, con problemas de la espina dorsal."

Mientras que la creciente mecanización del sector cañero de Brasil puede ayudar a mejorar la imagen de la industria al remover seres humanos de un proceso fatigante y explotador, como lo percibe la hermana Ines, la mecanización no está exenta de sus propios costos significativos. "Ésta va a generar más pobreza," dice ella, especialmente para los migrantes. "Si ellos no tienen empleo allá, ellos vienen aquí. Y si ellos no tienen empleo aquí ¿adonde irán?"

Soluciones difíciles

Mitigar problemas añejos de pobreza y migración requiere invertir en las regiones más empobrecidas y, aún más importante, en programas de gran envergadura de reforma agraria, de tal manera que los brasileños rurales puedan encontrar oportunidades sin tener que migrar. Pero asegurar un mayor acceso a la tierra no es parte del plan gubernamental de desarrollo de biocombustibles, ni tampoco es el objetivo de otras naciones que están emulando el ejemplo brasileño.

Mientras el auge de los biocombustibles ha atraído un flujo de inversiones en dólares de todas las regiones del globo, mayores ganancias no han beneficiado a los brasileños que trabajan para producir esa energía. "Los ingenios azucareros no valoran nuestro trabajo," dice Dias Peixoto. "No importa si el producto final tiene valor."

Aunque la reciente crisis financiera global está mermando las nuevas inversiones en biocombustibles, los analistas predicen que el auge de los biocombustibles resurgirá cuando los precios del petróleo se recuperen. Al tiempo que la promesa de un desarrollo económico basado en biocombustibles continúa capturando la imaginación de los migrantes a lo largo de Brasil, así como de naciones a lo largo de la región, con la globalización esa promesa puede estar transitando a la deriva lejos de la realidad.

"Yo vine aquí con la esperanza de encontrar algo mejor—es la razón por la que todos migran," dice Dias Peixoto. "Pero es sólo una ilusión."

Gretchen Gordon es una escritora freelance en asuntos de energía y globalización en América Latina y una colaboradora del CIP Americas Program www.americaspolicy.org. Se le puede contactar en graciela(at)riseup.net.

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quinta-feira, fevereiro 26, 2009

do lado mais fraco



Em meio a um cenário de crise econômica mundial em que países da Europa batem recorde de desemprego, como a França, que em número de pessoas desempregadas teve no mês passado o maior avanço histórico onde mais de 90,2 mil trabalhadores perderam o emprego. No caso espanhol a crise vem afundando a economia, e a América Latina também reflete o desastre de Wall Street. Mas como diria o ditado: a corda sempre arrebenta do lado mais fraco, ou seja, do trabalhador, que ao vender sua força de trabalho deixa de receber um certo quantum de trabalho humano abstrato, socialmente necessário. Essa é regra que impera, mas a problemática ganha proporções maiores nesse cenário de crise mundial em que empresas tem "negociado" com a classe de trabalhadores acordos e convenções coletivas de trabalho que pontuam alterações de redução de jornadas e salários, em função da manutenção do emprego. E a corda estoura sim para o lado mais fraco! Infelizmente é o que temos visto nas manchetes dos jornais diariamente. Hoje mesmo ao abrir o jornal me deparei com a seguinte manchete: "GM registra lucro de US$ 1,3 bi em mercados emergentes, em 2008". Enquanto o “lucro da Nossa Caixa sobe 113% em 2008”, ou seja, em 646,5 milhões, a taxa de desemprego em São Paulo, segundo o DIEESE, sobe 12,5.



Certamente há uma relação desproporcional, desigual e oportunista entre o lucro do patronato e as demissões, e perdas salariais dos trabalhadores. Procura-se sempre elevar a taxa de mais-valia, diminuir os custos com capital constante e equacionar melhor ( do ponto de vista do patronato, é óbvio) os tempos de circulação entre fornecimento de insumos e vendas. Esse é o ponto de vista que tem predominado nas negociações dos empresários com os trabalhadores. Para o empresariado o que interessa é a manutenção da sua taxa de mais-valia, ou seja, o seu lucro. Ao flexibilizar as leis trabalhistas nas convenções e acordos de trabalho a negociação, que deveria ser realizada pelos dois lados envolvidos (trabalhador também), é vista somente do ângulo do empresariado, que objetiva unicamente eliminar toda forma de trabalho improdutivo, ao mesmo tempo, potencializar a produtividade direta. Aí as relações de trabalho se precarizam, cortam-se os direitos, revertem-se conquistas, quebrando o patamar de organização já anteriormente formado, completando o ciclo de subordinação real do trabalho ao capital.
O Ministério do Trabalho cogita editar medidas provisórias que flexibilizem as leis de trabalho. Eles dizem que não, outros, entretanto caminham nesse sentido. Onde a brecha da lei possibilita, as negociações tendem a precarizar as relações de trabalho. Cabe aos sindicatos o combate à flexibilização, e também ao Governo. Recentemente ao pesquisar na internet e no site da Câmara dos Deputados percebi que tramita na Casa um projeto de lei do Deputado Federal Vicentinho que regula a demissão coletiva. Enquanto tal legislação não surge diversas empresas tem adotado à seu bel prazer as demissões coletivas sob o argumento de “crise econômica”. Primeiramente precisa-se analisar o balancete contábil da empresa e os lucros registrados. O que não se pode aceitar é ver que milhares que empresas batem recorde de lucros, em tempos de crise financeira, enquanto que a classe operária paga o preço mais alto, com demissões coletivas, redução de jornadas, salários, suspensão de contratos de trabalho e trabalho parcial.

terça-feira, fevereiro 17, 2009

Slavery

Matéria publicada ontem, dia 16 de fevereiro de 2009, no "The Guardian" relata o cotidiano dos trabalhadores em Marabá. Matéria com título: "Novo mundo de sordidez e exploração" chama a atenção para a problemática dos trabalhadores explorados do interior do Brasil, que "são mal pagos" e vivem em " condições esquálidas" em Marabá, onde "intermediários exploradores seduzem pobres a fazerem grande dívidas". Ou seja, "a escravidão por dívida prossegue na Amazônia e no Centro-Oeste" do Brasil.
“Nós fomos tratados como escravos,” diz Francisco Raimundo
Mendes, uns anos de idade 48 do estado do nordeste de Maranhão, que reivindica
seu empregador tinha recusado o fornecer o tratamento médico depois que sofreu
uma hérnia ao carregar troncos de árvore em um caminhão para 7.50 reais um o
dia. “Era o grande sofrimento no mundo.”

quinta-feira, fevereiro 12, 2009

Brasil teve quase 22 mil casos de trabalho escravo em 5 anos, diz ONU


ONU divulgou estudo sobre tráfico humano e trabalho escravo no mundo. Casos com estrangeiros no Brasil não foram registrados no relatório.


Do G1, em São Paulo


O Brasil teve 21.850 casos de trabalho escravo descobertos no período entre 2003 e 2007, segundo dados do estudo global sobre o tráfico de pessoas divulgado nesta quinta-feira (12) pelo Escritório das Nações Unidas sobre Drogas e Crime (UNODC, na sigla em inglês).


O estudo, que considerou dados fornecidos por 155 países, se considera a primeira avaliação global do fenômeno do tráfico de pessoas e das medidas que foram adotadas para combatê-lo. Os 21.850 casos são apenas de brasileiros. O relatório aponta que vítimas de países da América do Sul que trabalham como escravos no Brasil, como bolivianos, peruanos, paraguaios e equatorianos, não foram disponibilizados para o período de pesquisa. Do total, 2007 foi o ano em que mais ocorrências foram descobertas: 5.975. A fonte da pesquisa para este item foi o Ministério do Trabalho.


O estudo revela ainda que de 2004 até fevereiro de 2008, 41 pessoas foram condenadas por tráfico humano no Brasil. Destes, 18 foram mulheres. No mundo, porém, a maior parte das condenadas são as mulheres. O relatório diz que 60% delas respondem pela ilegalidade. De acordo com a ONU, em regiões como Leste Europeu e Ásia Central, “mulheres traficando mulheres é quase regra”. “É realmente chocante o fato de mulheres vítimas de tráfico humano tornarem-se traficantes. Precisamos compreender as razões psicológicas, financeiras e coercivas que levam mulheres a recrutarem mulheres para este tipo de crime”, afirmou o diretor da UNODC, o italiano Antonio Maria Costa.


Mulheres condenadas


A forma mais comum de tráfico de pessoas (79%) é a exploração sexual, seguido por trabalho forçado (18%). “Nós somente enxergamos uma pequena parte do problema”, disse Costa. “Quantas centenas de milhares de vítimas são escravizadas em saunas, campos, minas, fábricas ou presas da servidão doméstica? Esses números vão certamente aumentar uma vez que a crise econômica potencializa vítimas e faz crescer a demanda por bens e serviços mais baratos”, completou.


Abuso de crianças


O estudo da ONU aponta ainda que quase 20% das vítimas são crianças. Mas que em regiões da África e do Mekong (rio do Sudeste Asiático), crianças são a maioria. “Elas são forçadas a desemaranhar redes de pesca, costurar peças luxuosas, catar coco”, diz o relatório. “Garotos que aprendem a atirar antes de aprender a ler; meninas escravizadas sexualmente antes de se tornarem mulheres”, disse Costa. “Nós temos uma fotografia ampliada, mas ainda lhe falta profundidade. Receamos que o problema esteja piorando, mas não podemos provar tal fato em virtude da escassez de informação; além disso, muitos países estão obstruindo (o processo de coleta de dados)”, falou ele.

segunda-feira, fevereiro 02, 2009

Trabalho de luto

Relatório da OIT sobre a América Latina e anúncios de demissões nos EUA, na Europa e no Japão apontam para o derretimento dos níveis de emprego em escala global

RICARDO ANTUNES
ESPECIAL PARA A FOLHA
Publicado em 01/02/2009

Começam a ficar mais claros os contornos e as primeiras consequências da crise que vem liquefazendo o sistema do capital em escala global. O Fórum de Davos (Suíça) "começa com executivos em pânico" (Dinheiro, 28/1).Lá, onde estão reunidos representantes das "classes verdadeiramente perigosas", os executivos globais contabilizam o que já é incontável e mergulham numa crise de proporções alarmantes.Enquanto isso, no outro canto do mundo, em Belém, o Fórum Social Mundial ganha uma impulsão extra.
Isso porque ele vem, desde 2001, denunciando a lógica destrutiva dominante. Se ainda não foi capaz de oferecer um projeto societal alternativo e global para o mundo, contrário aos imperativos do capital, muitos de seus partícipes sabem que o capitalismo é o responsável pela (des)sociabilidade vigente e suas mazelas. Esse sistema poderá até ser ainda mais longevo, mas será sempre empurrado no tranco.
Ora definhando o Estado ao mínimo (no que tange à sua dimensão pública), ora tendo surtos intervencionistas, como este que se abateu no governo de George W. Bush e de seus epígonos.Mas a crise vive um ciclo prolongado, datado do início dos anos 1970.Começou destroçando os países do Terceiro Mundo. Um a um, Brasil, Argentina, México, Uruguai, Colômbia, para ficarmos somente em alguns exemplos da América Latina, foram mergulhados no estancamento e na recessão, o que fez desmoronar o pouco que esses países construíram no capítulo dos direitos sociais do trabalho.
Mas isso foi só o começo: depois foi a vez, no fim dos anos 1980, de levar à bancarrota o chamado "socialismo real" (União Soviética e o restante do Leste Europeu). Menos do que expressão do "fim do socialismo", esse fato antecipava uma nova etapa da crise do próprio capital.
No olho do furacão
No presente, depois do seu epicentro ter passado pelos principais países capitalistas (Japão, Alemanha, Inglaterra e França), chegou ao coração do sistema: os EUA estão agora no olho do furacão.E, com isso, uma vez mais se acentua o caráter pendular do trabalho.Nos países que vivenciaram traços do Estado de Bem-Estar Social, especialmente na Europa social-democrá tica, o dilema se colocou (ainda que sem tocar na raiz do problema) entre trabalhar menos e viver as benesses do ócio, curtindo o "tempo livre" (vale a indagação: será mesmo tempo livre, sem aspas?).
Trabalhar menos, para todos viverem uma vida melhor, tornou-se consigna forte.
Mas na América Latina (e o mesmo vale para a Ásia e a África) a dilemática tem uma profundidade ainda maior.Neste verdadeiro continente do labor, o pêndulo é ainda mais ingrato em seus dois polos opostos: ele oscila entre trabalhar ou não trabalhar; entre encontrar labor ou soçobrar no desemprego.
Mais precisamente, entre sobreviver ou experimentar a barbárie, pois o Estado de Bem-Estar Social sempre andou muito longe daqui.
Migalhas
No meio do caminho, uma massa monumental de assalariados vivenciando uma precarização estrutural do trabalho em escala continental. Crianças, negros, índios, homens e mulheres trabalhando no fio da navalha.Conforme recordou Mike Davis, em seu "Planeta Favela" [ed. Boitempo], "não é raro encontrar [na América Central] empregadas domésticas de sete ou oito anos com jornadas semanais de 90 horas e um dia de folga por mês" ("Child Domestics", Domésticas Infantis, relatório da Human Rights Watch de 10/6/2004).
Com a crise, o quadro se agrava: no recentíssimo "Panorama Laboral para América Latina e Caribe - 2008" (Organização Internacional do Trabalho, 27/1), o cenário social apresentado é de tal gravidade que beira a devastação.
Se o desemprego diminuiu nos últimos cinco anos, o relatório da OIT antecipa que, "devido à crise, até 2,4 milhões de pessoas poderão entrar nas filas do desemprego regional em 2009", somando-se aos quase 16 milhões já desempregados (sem falar no "desemprego oculto", nem sempre captado pelas estatísticas oficiais).
Ou seja, o que se conquistou em migalhas, a crise derreteu no último trimestre de 2008.
Se, no centro do sistema, têm-se as maiores taxas de desemprego das últimas décadas, no continente latino-americano esse quadro se agudiza.Na maioria dos países houve retração salarial; as mulheres trabalhadoras têm sido mais afetadas, com taxa de desemprego 1,6 vez maior que os homens, e o desemprego juvenil, em 2008, em nove países, foi 2,2 vezes maior do que a taxa de desemprego total. A informalidade, que era exceção no passado, torna-se a regra.
Flexibilidade
No Brasil, a "marolinha" já desempregou milhares de trabalhadores na
indústria, nos serviços e na agroindústria (atingindo até o etanol do trabalho
semiescravo) .
O país, que o governo Lula afirmou ter uma economia estável e refratária à crise, está vendo a cada dia a corrosão dos níveis de emprego. O empresariado pressiona mais uma vez para aumentar a "flexibilidade" da legislação trabalhista, com a falácia de que assim se preservam empregos.
Nos EUA, na Inglaterra, na Espanha e na Argentina, entre tantos outros exemplos, flexibilizou- se muito. Fica a indagação: por que então o desemprego vem se ampliando tanto nesses países?
Para concluir, vale adicionar mais uma contradição vital em que o mundo mergulhou, quando o olhar vai além do cenário televisivo oferecido pelo contagiante "big brother" global: quando se reduzem as taxas de emprego, aumentam os níveis de degradação e barbárie em amplitude global.Se, em contrapartida, o mundo produtivo retomar os níveis altos de crescimento, esquentando a produção e seu modo de vida fundado na superfluidade e no desperdício, aquecerá ainda mais o universo, o que é mais um passo certo para uma outra tragédia já bastante anunciada.


RICARDO ANTUNES é professor titular de sociologia na Universidade Estadual de Campinas e autor de "Adeus ao Trabalho?" (Cortez).

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